Introducción: un viaje histórico en el corazón del Alt Maestrat
Del 28 de febrero al 2 de marzo de 2025, la pintoresca localidad de Culla, en plena comarca del Alt Maestrat (Castellón), se transformó en el escenario perfecto para revivir uno de los episodios más emblemáticos de la Segunda Guerra Mundial: en el norte de Italia (1944), en torno a la Línea Gótica o Gotenstellung. Organizada por la asociación Sturmtrupper junto al Ayuntamiento de Culla, la recreación “Operación Erika” congregó a recreacionistas y aficionados llegados de toda España, ofreciendo un fin de semana cargado de historia, emoción y autenticidad. Como miembro de British Corps, tuve el privilegio de participar en este encuentro internacional lleno de compañerismo, rigor histórico y emoción, donde alemanes, estadounidenses y británicos dieron vida a la historia en un entorno rural y medieval único,
Viernes 28 de febrero: llegada, montaje de campamentos y preparativos
La llegada a Culla el viernes supuso el reencuentro con compañeros de British Corps procedentes de diferentes puntos del país. El pueblo, enclavado en la cima de una colina y con su casco histórico declarado Bien de Interés Cultural, nos recibió con el encanto y la tranquilidad propios de la Edad Media. Tras instalarnos en el alojamiento, nos dirigimos a la plaza Juan Barceló y la calle Saulons, donde se dispusieron los campamentos del Eje (alemanes e italianos) y de los Aliados (estadounidenses y británicos), respectivamente. El ejército alemán se instaló en la plaza Juan Barceló (“piazza della fontana”) y los Aliados al final de la calle Saulons (vía della conciliacione). El ambiente era de reencuentro y expectación: saludos entre compañeros, descarga de material, y primeras conversaciones con los vecinos de Culla, siempre curiosos y acogedores.

Durante la tarde, aprovechamos para recorrer el pueblo y descubrir sus rincones históricos: la iglesia, el castillo, las murallas y las casas de piedra nos transportaron a épocas pasadas. Además, preparamos el check-point para mostrar a los ciudadanos cómo funcionaba un control militar británico de la época. La interacción con los niños y adultos fue muy positiva, ya que mostraron gran interés por los uniformes y las réplicas de armas.
Por la noche, todos los recreacionistas nos reunimos en el pabellón municipal para una cena distendida, compartiendo anécdotas y planes para el intenso sábado que nos esperaba. Fue un momento de convivencia, risas y anécdotas, con un menú basado en la gastronomía local que completó una jornada intensa y emocionante.
Antes de acostarnos, tuvimos que coser insignias en los uniformes, un ritual casi obligatorio en cada evento. Este momento de colaboración entre compañeros, ayudándonos a colocar cada parche y divisa con esmero, reforzó el espíritu de equipo y el orgullo de pertenecer a una unidad histórica.
Sábado 1 de marzo: día de batalla y cena de gala
El sábado comenzó con un ambiente de expectación. A las 10:30 h, los campamentos abrieron sus puertas al público, que pudo recorrerlos, preguntar a los recreacionistas, hacerse fotos y asistir a demostraciones de instrucción militar. El campamento aliado, con su hospital de campaña y su check-point, fue uno de los puntos más visitados. Los británicos, con nuestro casco brodie y uniforme de campaña, llamábamos especialmente la atención.
A las 12:30 h, dio comienzo la gran batalla en el camino de la Solera La Lloma. El escenario, rodeado de naturaleza y con el pueblo al fondo, recreó con realismo la tensión y el dramatismo del frente. Los aliados (estadounidenses y británicos) nos desplegamos en formación, mientras los alemanes nos esperaban en el otro extremo. El sonido de los disparos, el humo y las órdenes nos trasladaron a la Europa de 1944.



Por la noche, la cena en el pabellón tuvo un matiz especial: se podía asistir vestido de gala. Muchos recreacionistas lucieron sus uniformes más elegantes, añadiendo un toque distinguido y festivo a la velada. El ambiente era relajado y festivo, con risas, anécdotas y el orgullo de lucir el uniforme en su versión más distinguida.
Domingo 2 de marzo: último combate y desfile
El domingo amaneció con lluvia, lo que añadió un toque de realismo a la recreación. A pesar del mal tiempo, el ánimo de los participantes no decayó. A las 11:30 h, tuvo lugar el último combate del evento. Los aliados y los alemanes nos enfrentamos de nuevo, esta vez con la lluvia como testigo. El barro y el frío hicieron que la experiencia fuera aún más auténtica.
Tras una intensa batalla, el alto mando alemán se rindió y fue conducido al campamento aliado como prisionero. El acto finalizó con un gran desfile por las calles del pueblo, encabezado por British Corps. Fue en este desfile final cuando, por fin, nos pusimos el kilt escocés. A pesar de la lluvia, la emoción y el orgullo de desfilar con el kilt, símbolo de la tradición militar británica, nos llenó de energía. Algunos compañeros incluso bromeaban sobre lo divertido que era vestir el kilt bajo la lluvia, y la risa fue la mejor manera de cerrar el evento.
Después del desfile, se entregaron medallas a algunos participantes y se rindió homenaje a un compañero recreacionista fallecido recientemente. El respeto y la camaradería que se respiraron durante el homenaje fueron el mejor tributo que se le podía hacer. El público, a pesar de la lluvia, nos acompañó con aplausos y palabras de ánimo, lo que hizo que todo valiera la pena.
Tras el acto oficial, el general Aliado dio por finalizado el evento y el público pudo acceder a la zona de los recreadores para realizarse fotos y conversar con todos los participantes.
Más allá de la recreación: turismo, cultura y gastronomía en Culla
Además de disfrutar de las batallas y los campamentos, los visitantes pudieron participar en visitas guiadas por el casco histórico de Culla, declarado Bien de Interés Cultural. El pueblo ofrece un patrimonio arquitectónico y cultural excepcional, y la ruta templaria, que recorre sus calles, fue una de las actividades más demandadas.
La oferta gastronómica de la zona también fue un punto fuerte del evento. Los restaurantes y bares de Culla ofrecieron platos tradicionales de la comarca, como el tombet, el olleta o los embutidos locales. Además, la posibilidad de alojarse en el municipio, ya fuera en hoteles rurales o casas particulares, completó una experiencia única para todos los públicos.
Reflexiones personales: el valor de la recreación histórica
Participar en “Operación Erika” en Culla 2025 ha sido una de las experiencias más enriquecedoras de mi trayectoria como recreacionista. No solo por la calidad de la organización y el realismo de las recreaciones, sino también por la camaradería y el ambiente que se respira entre los participantes. El hecho de compartir momentos con compañeros de diferentes partes de España, aprender de sus experiencias y vivir juntos la historia, es algo que no tiene precio.
El contacto con el público también fue muy gratificante. Ver la curiosidad y el interés de los niños, las preguntas de los adultos y el aplauso final de todos los asistentes nos llena de orgullo y nos motiva a seguir mejorando en cada edición.
Agradecimientos y próximos pasos
Quiero agradecer a todos los participantes, recreacionistas y visitantes por hacer de “Operación Erika” un evento inolvidable. Gracias también a la asociación Sturmtrupper y al Ayuntamiento de Culla por su apoyo y dedicación. Sin vuestro esfuerzo, este tipo de eventos no serían posibles.
Y, por supuesto, gracias a mis compañeros de British Corps, por los momentos compartidos, las risas y el apoyo mutuo. ¡Nos vemos en la próxima edición para seguir reviviendo la historia en Culla!
Conclusión
“Operación Erika” en Culla 2025 ha sido una experiencia inolvidable, llena de historia, emociones y autenticidad. Revivir la Segunda Guerra Mundial en un entorno único como Culla es un privilegio que espero poder repetir en futuras ediciones. ¡Nos vemos en el próximo viaje en el tiempo!

Viernes 28 de febrero: llegada, montaje de campamentos y preparativos
Sábado 1 de marzo: día de batalla y cena de gala
Domingo 2 de marzo: último combate y desfile






