Hay citas en el calendario de la recreación y el coleccionismo militar que no se pueden pasar por alto, y la III Bolsa Militaria de Gran Canaria era, sin duda, una de ellas. Este pasado fin de semana, un grupo de compañeros de la asociación desplegamos velas —o, para ser más precisos, embarcamos— para poner rumbo a la isla vecina y vivir una jornada repleta de historia, buenos momentos y grandes reencuentros.
El viaje comienza en la mar
El viaje arrancó la tarde del viernes. Nos reunimos en el puerto para tomar el barco con los maleteros cargados de material, piezas de coleccionismo, uniformes y, sobre todo, muchas ganas de disfrutar. El trayecto por mar siempre tiene un sabor especial: es ese momento de desconexión donde empiezan las primeras charlas, las anécdotas del pasado y los debates sobre uniformología que tanto nos apasionan.
Al desembarcar en Gran Canaria, nos pusimos en marcha hacia el lugar donde nos alojaríamos. Habíamos alquilado una casa realmente bonita, aunque no libre de sorpresas: su dueña tenía un gusto por las obras de arte… digamos que «peculiar». La decoración nos sacó más de una sonrisa y se convirtió en la primera gran anécdota del viaje.
Con las bolsas en las habitaciones y tras comentar la singularidad de la casa, nos desplazamos a Gáldar para disfrutar de una cena fantástica. Entre buena comida, risas y brindis, cerramos la noche con el mejor de los ambientes y listos para la jornada del día siguiente.
Jornada de Bolsa: Coleccionismo y Viejos Amigos
El sábado madrugamos con el entusiasmo habitual. Montamos nuestro puesto en la III Bolsa Militaria, listos para poner a disposición de los aficionados y asistentes diversos artículos y piezas que llevábamos para la venta.
Sin embargo, si hubo un verdadero centro de atención durante todo el evento, fue nuestro sidecar de época. Se convirtió de inmediato en la mayor atracción de la jornada: no había visitante que no se parara a admirarlo, a preguntar por sus detalles históricos o a pedirnos una foto con él. ¡Fue un auténtico imán para las cámaras y los curiosos!

Eventos como este nos recuerdan que la recreación histórica y el coleccionismo son, ante todo, un punto de encuentro entre apasionados por conservar la historia.
Regreso a casa
Por la tarde, con la satisfacción del trabajo bien hecho, las maletas un poco más ligeras y el corazón lleno de buenos momentos, tomamos de nuevo el barco de vuelta a Tenerife.
Queremos agradecer a la organización de la III Bolsa Militaria por la iniciativa y a todos los que se acercaron a nuestro puesto a saludar, charlar o adquirir alguna pieza. ¡Nos vemos en la próxima cita!

El viaje comienza en la mar
Jornada de Bolsa: Coleccionismo y Viejos Amigos








